miércoles, 24 de enero de 2007

Simpatía

"Conozco a una mujer simpática que tiene la boca llena de dientes."
AG 1964

Nostalgia y Melancolía de los Alimentos

Las supremas de pollo que produce la Confitería L´Aiglon (Callao y Btme. Mitre) son nostálgicas. Los canelones que vende el Disco (blancuzcos, verdurientos, feos) son melancólicos.
El agua de la canilla (disponible en esta cocina) es melancólica.
El café humeante en un café porteño es cliché (es mentira y al pedo).
Decir cliché es pelotudo y notálgico.
Las Medialunas de La Americana no son nostálgicas ni melancólicas: son horribles.
Las medialunas del abuelo, baratas.
El mate a veces es nostálgico (cuando recuerda a Albornoz o a Aureano, soldados contra la solemnidad); a veces es melancólico (cuando es la única áctividad posible); a veces está frío y a veces podrido.
Los yogures dietéticos no tienen gusto a nada, salvo lo que sí tienen gusto y por ello son nostálgicos, porque siempre tienen menos gusto que el que el original yogur, son el nacional B del gusto, el equipo de volley del gusto, el ático telarañoso del gusto, el mingitorio del gusto, la letrina del gusto, el espejo de baño de estación de servicio de la ruta del gusto, la ruta tres llegando a Caleta Olivia del gusto.
La nostlagia es más paposa que la melancolía; la melancolía es más pastosa que la paposa nostalgia.

Diferencias entre Nostalgia y Melancolía

Si usted está en el saubterráneo y su mirada se pierde por la ventana, lo que siente es melancolía.
Si, en cambio, observa a una muchacha de pollera blanca y recuerda una noche de enero, lo que siente es nostalgia.
Si camina por Rivadavia pateando basura y frena en un kiosco a comprar un alfajor Suchard, a lo que el kiosquero le contesta: "no tengo, no se hacen más", lo que el kiosquero siente es nostalgia, y usted, melancolía.

Sobre Afirmaciones Porteñas (I)

A veces la necesidad de escribir no se condice con la capacidad de decir y/o expresar; lo que termina sucediendo es un texto como "Afiramciones...", donde lo único que hay es melancolía (ver texto que viene) y vejez, independeintemente de la juventud o no de su autor.
"En el futuro miramos con nos nostalgia (ver texto siguiente) lo que en el presente observamos con preocupación."
(AG, abril 1975)

Afirmaciones Porteñas

La ciudad está llena de muros.
Las calles están rodeadas de muros.
Los colectivos merodean alrededor de muros.
Adentro de los muros hay gente que hace cosas y cosas.
El problema no es la ciudad, sus muros, sus calles, los colectivos, el ruido, las plazas solitarias, la caca de paloma sobre estatuas, la cúpula verde, los kioscos de revistas, la trágica ausencia de alfajores Suchard, el otoño, la humedad, el embotellamiento. El problema es que me molesta.

Enumeración (II)

Una paloma muerta sobre un escalón; una señora que el fin de semana conoció la ribera; un hombre que lee Crimen y Castigo, cuya novia estaba buenísima, que "arbrirán un vino esta noche"; un cartel que ofrece oportunidades labroales en inglé; un kiosco; un florista aburrido; un guardia de seguridad aburrido; una ascensorista aburrida; un politólogo aburrido; una lima de uñas.
Cosas halladas en el camino de casa al trabajo (y del trabajo a casa).

domingo, 21 de enero de 2007

Enumeración (I)

López, el gato más pequeño, mira por la ventana; Sosa, mi hermano, mira la tevé; Sosa, el gato de Sosa (mi hermano) se lame el muslo derecho; López, compañera de Sosa la gata de Sosa (mi hermano) se desparrama en la canasta de pan que sirvió de cuna a Sosa (la gata) apenas llegó a casa; la canasta fue un obsequio de la madre de Laura, novia de Crosta, mi padre y padre de Sosa (mi hermano), dueño de Sosa (la gata), compañera de López (la gatita) que ahora me mira con señorial fijeza desde la canasta; el ventilador gira con lentitud; López entrecierra (o entreabre) los ojos; Sosa (la gata) en breve se lamerá los genitales, y Sosa (mi hermano) la envidiará. López lanza un tímido gritito que Sosa (la gata) advierte; ésta se pasea frente al monitor de esta computadora, por lo que no tengo buena visión de lo que escribo; en el escritorio hay un calendario de Los Simpsons, un control remoto, el dedo íncide recortado de un guante de latex (Sosa, mi hermano, sabría explicar), una tijera, dos parlates, un alicate, una tapita, un marcador indeleble, una canasta con un gatito llamado López, yo, dos pesas de dos kilos, una caja de fósforos y una lámpara.