miércoles, 6 de febrero de 2008

Primeros aportes.


No sé si lo que está sucediendo es una epifanía, o solamente el mate está bueno. Y es verano, eso algo suma -es febrero- y mientras anochece descubro una nube que con los minutos se irá enrojeciendo.

Noto que es imposible distinguir entre momentos de querer compartir, una especie de apertura, o bien si el mate está bueno y es febrero.

Lo que festejo esta tarde, a pesar de que son las nueve de la noche, es el comienzo de este diálogo –diferido o no- con Álvarez Gómez, en su propia casa literaria.

Creo en ciertos vínculos entre el mate –que está bueno- el brote del mes de febrero, y las ganas de hablar de forma escrita. ¿Lo dije ya?

Está claro que AG influenció mis aprocimaciones humildes a estos hábitos. Cuántas veces dijo en sus textos que escribir sobre la escritura es tirarse de cabeza al fango. Por eso opto por algo tan simple como reconocer la indiscernibilidad entre el mate óptimo y las ganas de escribir.

Salud, y buena vida.

PD: Publicar dos textos en nun mismo día hace correr el riesgo de que el primero de ellos no sea leído. Sería una desgracia, porque hace tiempo el mate no estaba tan bueno y la tarde tan linda.

P.O.

Reinauguración.

Hace un tiempo ya considerable anuncié –exagerando el tono apocalíptico o la melancolía (después hablaré de ello, o lo hará Álvarez Gómez, ya que él ejerce la nostalgia como ninguno), algunos cambios rotundos. El silencio fue uno. De todas maneras, me dispongo a contar algunas novedades en forma escrita, gimnasia que se practica en este espacio, hasta hoy únicamente a cargo del señor Álvarez Gómez, cuyas crónicas han podido visitar (y aún puede, si las buscan), en este lugar.

No tengo mucho más que decir que lo que ya estoy poniendo en evidencia. Él y yo compartiremos este espacio, de diversas formas. Cuando sean publicados sus crónicas de antaño, esto se aclarará en el título. Cuando las publicaciones incluyan mis cuentos, ensayos, u otros textos, esto también será aclarado. Voy a colaborar con usted, Gómez, qué me cuenta. Es momento de que acepte el hecho de tener discípulos.

Publicaré también mis comentarios a muchas de las piezas de AG que fueron publicadas en el último año.

Espero poder hablar más libremente.

Saludos a todos, y bienvenidos a esta reinaugración. Me da mucha alegría poner mi nombre en este lugar, junto al de Álvarez Gómez.

Pablo Ottonello.

jueves, 10 de enero de 2008

Reflexión Abierta.

Hay en este texto una diferencia respecto de todo lo que publiqué hasta ahora. Servirá, espero, para aclarar algunas cuestiones sobre la escritura y sobre la publicación. Espero, además, poder generar algún tipo de diálogo, o al menos que se entienda mi postura (en constante elaboración).

Quizá esta entrada se componga de muchas reflexiones, quizá sólo de ésta. Además, esta entrada requiere lectores más que otras, ya que invita al diálogo.

Como Álvarez Gómez, tengo algunas cosas que decir sobre mis textos; y tantas otras sobre todos los textos.

En principio, nunca busqué una comunicación directa como lo estoy haciendo en esta entrada. Y sé muy bien que para recoger lectores –y así opiniones- deberé a mi tiempo visitar a mis amigos de este medio para invitarlos cordialmente a que participen de este nuevo principio.

Un escritor sin lectores está mudo.

Por otro lado, con la mayoría de las publicaciones de 2007 he intentado mostrar mi humilde producción literaria, tal y como sale de la cocina. Con alguna corrección, es cierto, pero con el único objetivo de que un texto mío fuera mío por algo en su voz, y no sólo porque lleva mi nombre. Ese es, creo, el deseo de todo escritor. Si lo logré en alguna de las líneas, ya es suficiente el aliento para continuar trabajando.

Pero debo decir que en estos mundos ficticios es difícil mantenerse verdadero. Las ficciones pueden hacerse humo, densas y compactas como el humo, pero también fáciles de disipar. Para que los textos que publico existan de verdad, quizá debería pasar otra cosa más que éste blog. Quizá estén todavía inmaduros para su publicación, y el entusiasmo de leer comentarios y de interactuar con los fieles lectores quizá me ha llevado a escribir un poco apresuradamente. A eso se debe la pausa –las pausas- en la publicación. Tener un público es un privilegio indescriptible. Pero no estoy seguro de tener un público, y deseo firmemente poder constituirlo a base de una voz auténtica.

Buscar el asombro en la escritura es algo infantil, pero no deja de ser una tentación. Cuidar la autenticidad parece una sutileza, pero es lo más importante y no debe perderse jamás. Así pienso.

No sé qué giro va a tomar este blog, pero estoy previendo uno, y rotundo.

Leí en una nota periodística donde se criticaba a los blogs catalogándolos de nichos de egolatría. La categoría me parece atinada, pero pregunto, ¿es posible escribir sin cierto grado de amor propio? Quizá la egolatría sea un extremo, pero sin amor propio tampoco hay palabras.

Coincido en que los blogs puede hacernos sentir escritores cuando quizá sólo seamos simples aficionados. Sin embargo, no eso no me preocupa. Todo ejercicio legítimo de escritura, como ocurre en ciertos espacios como los blogs, merece mucho respeto. Quizá no merezcan tanto respeto aquellos espacios que no tienen un fin más que el masajeo del ego. En ese punto estaría de acuerdo con la nota periodística. Pero, ¿quién pone los límites?

Es un enorme desafío abrir un espacio y pretender llenarlo de escritura legítima. Estoy seguro de que voy a escribir mucho menos, y quizá desde otra perspectiva. Espero poder producir textos genuinos. Voy a hacer la separación necesaria entre las notas de mi juventud, que componen la gran mayoría de lo ya publicado, de textos como éste, que de alguna forma invitan –por lo menos a su autor- a una reflexión de algún tipo.

Los saludo y los espero por aquí. Tendré que invitarlos nuevamente a este espacio.

Prometo hacerlo.

Álvarez Gómez.

martes, 11 de diciembre de 2007

De Calígrafos y Lingüistas.

La discusión fue tremenda. Los lingüistas sostenían –con algo de razón- que cuando la palabra época remite a épocas muy lejanas, la tilde debía ser doble. Es decir, dos tildes acomodados uno al lado del otro, sobre la letra e. Enfurecidos, un grupo de calígrafos ortodoxos se negó con severidad al pedido. Jamás, decía, cometeríamos tal sacrilegio. Para argumentar, uno de ellos sostuvo que la letra e era sin duda una de las más lindas del alfabeto, y que por ende se negaban a dibujarle semejante aberración (semejante toldo, acotó un compañero).

Los lingüistas arguyeron que en ese caso la tilde no funcionaba únicamente por la esdrujulidad de la palabra época, sino que venía a acentuar el paso del tiempo. Como uno de ellos expresó: se trata de una segunda tilde nostálgica. Otro colega sostuvo que resultaba ridículo que no existieran niveles de esdrujulidad, incluso sobre una misma palabra. Dio un ejemplo: si la palabra época, remite a una época de hace veinte años, no puede ser igual de esdrújula que una época de hace mil. El argumento era sólido.

Los lingüistas son tipos muy cultos. Los calígrafos, más tirando a artistas. Se preocupaban más por la estética de las letras y las palabras. No sé cómo terminó la revuelta. Corrió un rumor de que un calígrafo, cansado de discutir, le partió una silla en la cabeza a uno del otro bando.

jueves, 29 de noviembre de 2007

Libro de Visitas.

A continuación transcribo la carta escrita por el Director del Museo del Ferrocarril, de la ciudad de Puerto Deseado (Santa Cruz), que Álvarez Gómez visitó durante su larga estadía patagónica. Finalmente, se encontrarán las páginas donde figuran frases de visitantes del Museo, e intervenciones y comentarios de Álvarez Gómez.

Carta del Director del Museo del Ferrocarril.

Nuestro Libro de Visitas es principalmente nuestra manera de conocer el parecer del público que nos visita. Si bien en su mayoría son augurios y felicitaciones, no llamó la atención la reiterada firma de un extraño señor cuya aparente diversión es criticar los comentarios del resto de los visitantes.

Un Libro de Visitas es un documento de gran importancia para nosotros. Nuestro Museo presta gran atención a la opinión de su público. Que usted insista en corregir la forma de escribir (que usted llama prosa) de nuestros visitantes, nos parece un acto de soberbia.

A través de esta carta le ruego no vuelva a visitar nuestro museo.

Atte.,

Guido Otey
Director del Museo del Ferrocarril
Puerto Deseado





Resumen de los Mensajes del Público – año 1971.

26/10/71
“Muchas gracias por todo. El museo es muy lindo. A mi marido y a mí nos encantó la estación. Nos pareció muy romántica. Ojalá todas las estaciones fueran así, incluso la de Constitución. Es tan lindo viajar en tren. Un saludo enorme (enorme) para Don Arias, que nos trató de mil maravillas.”

Saludos,
Mabel y Roque de Buenos Aires

26/10/71

Coincido con usted, Mabel, pero lamento mucho que su ilusión sea tan vana. Constitución jamás será una Estación romántica, o por lo menos no como usted concibe el romanticismo. Se equivoca también cuando dice que viajar en tren es lindo. Lo que es lindo es conocer muchachas en los trenes, cuando ellas van distraídas mirando por la ventana. En sí, los trenes son ruidosas estructuras que cabalgan rieles. No se confunda, por favor. Es cierto que Don Arias es encantador.

Saludos,
A. Gómez.

27/10/71

Como representante de la autoridad de las Fuerzas Armadas de la Nación tengo el agrado de dirigirme a Ustedes para acercarles mi más sincera felicitación por el gran trabajo realizado en la Estación del Ferrocarril de Puerto Deseado. He recorrido casi todo nuestro inmenso país, y puedo decir con orgullo que esta ciudad y su tren merecen ser visitadas por el turismo local e internacional. Han hecho una memorable tarea de conservación de los elementos del tren y de la infraestructura. Los felicito y les dejo un gran abrazo.

Capitán Justo Ramón Vargas
Fuerzas Armadas de la Nación.

27/10/71

Qué pompa inútil, estimado Capitán. Pensé que en la Escuela de la Armada le enseñaban a escribir. De todas formas, su falencia expresiva se debe a que no debe conocer ninguna de las artes, o si las conoce, lo hará desde esa inmensa lejanía que parece separarlo del mundo. No se preocupe, qué le va a hacer. Por lo menos le gustó la Estación. ¿Vio qué lindo el libro de estadísticas? A las vitrinas les falta luz, aunque no desmerezco la estética de las penumbras.

Atte.
A. Gómez


28/10/71

Muy lindo todo,
Tomy. (Caleta Olivia)

28/10/71

Sorprendente poder de síntesis, estimado Tomás. Vas por la senda correcta. Las palabras nos alejan de lo que inútilmente intentan evocar.

Abrazo.

A. Gómez.

29/10/71

Me acostaría con la guía. La Estación estaba bien.

Reynaldo.

miércoles, 21 de noviembre de 2007

Acerca de las Pausas.

Los mejores textos son fruto de la decepción. No sé por qué, pero es así, o así lo he vivido yo en estos años de escritura. Fruto de alguna decepción, de alguna tristeza poética. Si estoy en lo cierto, entonces no quiero escribir los mejores textos. Prefiero cierta distancia de la narración, y una vida por momentos deslumbrante en su realidad, y no en representación escrita.

martes, 13 de noviembre de 2007

Productividad de las Pausas

Este comentario no es producto del azar, sino de justamente de una breve pausa. No voy a explayarme sobre el efecto que tienen en mi escritura. Saber cuándo frenar es un buen signo. La prosa necesita su descanso. Encender la maquinaria y hacerla funcionar provoca cansancio. Noviembre, nísperos y jacarandaes.

Mi pregunta es la siguiente: ¿adónde irán esos árboles y sus pétalos cuando los olvide?