jueves, 8 de febrero de 2007

Apuntes de los setenta.

Sí, además de levantarnos minas, participábamos de alguna que otra organzación, tratando en lo posible de no hacer demasiado ruido. Justo recuerdo que una vez, en el mismo verano caluroso, el azar reunió a Rómulo, Atilio y a mí. Caminábamos por Florida, como todos los hombres, para disfrutar del coreográfico vaivén que produce el apuro en las mujeres pulposas. Estábamos en silencio.

Pero pasó una mujer de esas que intimidan. Seis porteros, cuatro diarieros, once empleados de banco, catorce ingenieros, un periodista, dieciseis motoqueros a pie y nosotros tres, giramos para verla irse. Nadie se animó a hablar, salvo nosotros. Antes de que se perdiera de vista,

Álvarez Gómez: "Siento arrebato."

Atilio Fuentes: "Me hidratas."

Rómulo Ornamenti: "¿Caga usted bombones?"

Más apuntes sobre Atilio Fuentes

Para levantarse una mina, el mismo verano de calor, mirándole los ojos enormes y verde, Atilio dijo: "me hidrata verte."

Cuando llegó a su casa, corrigió apenas el verso: "me hidratas".

Oniria

Como la mayoría de los poetas de Tigre, Atilio Fuentes es un soñador. De los que sueñan cuando duermen. Cuenta Atilio que un verano de mucho calor soñó toda la noche con dormir en una heladera, sobre cientos de sachets de leche. Como Atilio es un relizador, comprometido con sus ideales, al levantarse caminó dos cuadras hasta el supermercado. Buscó lós lácteos, dejó sus ojotas a un costado, y reanudó su descanso sobre cientos, cientos de sachets de leche.

Opiniones (II)

En cierto momento de la década del setenta, Atilio, Rómulo y yo solíamos entretenernos con el siguiente juego. Provistos de una serie de elementos, cada uno debía construir un breve relato. Los resultados no fueron sorprendentes. Por ejemplo:

Elementos: Hilo, tintura, higos, tela, arboles, agua.

Atilio escribió:

"Esbelta mujer
envuelta en tela
que cubre como cáscara de higo,
su noble figura de hilo"
Álvarez Gómez (yo), puso:
"Qué lindo amanecerte, lenta mañana. ¿Recorrería usted conmigo la tímida arboleda? ¿Podremos repasar los contornos de su lago, que cubre el agua de abajo con la azulada tela vibrante?"
Y Ornamenti:
"Llamamos tanga a una cualidad, y no al pedazo de tela que decora los culos y alborota admiradores. Usar tanga es ante todo la expresión de un profundo pensamiento social. Las mujeres que usan tanga son mujeres históricas (en sentido marxista): se reconocen parte de la sociedad y del mundo, y quieren cambiarlo mostrando el buen culo que tienen."

Discontinuidad de los Tulios

Parecerá incomprensible, pero la realidad indica la continuidad de las Paulas, y simultáneamente la discontinuidad de los Tulios. El error está en creer que el amor es imposible entre Paulas Continuas y Tulios Discontinuos. Las estadísticas indican que la mayoría de los amores se forjan siguiendo esta extraña lógica. Todos tenemos algo de Tulio, y ellas algo de Paula.
Mientras Tulio vaguea errático o muerde una manzana, Paula encuentra una blusa en un baúl.
Si Tulio se sube al tren, Paula cocina fideos. La vida de los amantes está dada por la milagrosa reunión de estos fragmentos.

miércoles, 7 de febrero de 2007

Opiniones (I)

Recorría las góndolas de un supermercado en la compañía de Atilio Fuentes, poeta de Tigre, y de Rómulo Ornamenti, ensayista y fundador del burdismo. Para daruna idea acertada este sujeto, transcribo su Primera Tesis sobre Burdismo de 1959:

“Soy Atilio Ornamenti y fundo el Burdismo.”

Veamos la Segunda Tesis sobre Burdismo, del mismo año:
"El Burdismo postula: la verdadera poesía emana de la observación y el contacto con la mujer. Ésta se alcanza únicamente a través de un lenguaje abrupto. Describir la belleza de la mujer constituye una tarea tan compleja y profunda que las palabras utilizadas no pueden sino describir reacciones orgánicas del cuerpo. Ergo, las palabras pronuciadas por el burdismo son orgánicas, y responden a estímulos."
En la góndola de los fiambres, inclinada sobre cien gramos de paleta, había una mujer.
Atilio Fuentes dijo: "Crepúsculo."
Alvarez Gómez dijo: "Níspero maduro"
Rómulo Ornamenti dijo: "Qué buen baúl."
No daré demasiados detalles sobre aquella mujer. Sólo confieso que mientras ella hacía la cola para pagar, yo la espié, quedando su cara encuadrada justo entre una caja de garotos y una prestobarba. Y parecía tímida, interesante, cálida, poniendo sus productos uno a uno en la cinta transportadora. El consumo masivo obliga al hombre a acomodar sus parámetros de romanticismo.
Nota: mientras yo contemplaba, Fuentes anotaba algo sobre sus piernas (flaquísimas, largas), y Ornamenti le miraba el culo.

Conversaciones con Atilio Fuentes (I)

Como muchas otras, aquella tarde Atilio y yo estábamos setados en unbanco del Puerto de Frutos. Cuando es verano y hace veinticinco grados el cuerpo se relaja y olvida. Atilio comía pirulines, rememorando la infancia. Yo miraba cómo los barcos que habían estado todo el día descargando mercadería volvían río arriba. Oí hablar a Atilio:

-Me gusta la palabra picaporte- dijo.
-Ahá- contesté.

Hicimos silencio. Al rato:

-Me gusta vacilar.
-Ahá: y qué tal pescante.
-Sinusoidal.
-Hermitaño.
-¿Está seguro que es con hache?
-No, tiré a pegar.
-No es problema. Oiga: senil.
-Silbido.
-Suceso, suceder, su cedáneo.
-Té de Cedrón para el cerdo.

Hubo una pausa. Atilio dijo:

-Genial.
-Genitales.
-Gegén.
-Gemido.
-Gerardo.

-No, eso nunca.